martes, 26 de julio de 2011

Isaías 58

El Señor me dijo:
"Grita fuertemente, sin miedo,
alza la voz como una trompeta;
reprende a mi pueblo por sus culpas,
al pueblo de Jacob por sus pecados.

Diariamente me buscan
y están felices de conocer mis caminos,
como si fueran un pueblo
que hace el bien
y que no descuida mis leyes;
me piden leyes justas
y se muestran felices de acercarse a mí,

y, sin embargo, dicen:
'¿Para qué ayunar, si Dios no lo ve?
¿Para qué sacrificarnos,
si él no se da cuenta?'
El día de ayuno lo dedican ustedes
a hacer negocios
y a explotar a sus trabajadores;

el día de ayuno lo pasan en disputas
y peleas
y dando golpes criminales con los puños.
Un día de ayuno así, no puede lograr
que yo escuche sus oraciones.

¿Creen que el ayuno que me agrada
consiste en afligirse,
en agachar la cabeza como un junco
y en acostarse con ásperas ropas
sobre la ceniza?
¿Eso es lo que ustedes llaman 'ayuno',
y 'día agradable al Señor'?

Pues no lo es.
El ayuno que a mí me agrada consiste
en esto:
en que rompas las cadenas
de la injusticia
y desates los nudos que aprietan el yugo;
en que dejes libres a los oprimidos
y acabes, en fin, con toda tiranía;

en que compartas tu pan
con el hambriento
y recibas en tu casa al pobre sin techo;
en que vistas al que no tiene ropa
y no dejes de socorrer a tus semejantes.

Entonces brillará tu luz
como el amanecer
y tus heridas sanarán muy pronto.
Tu rectitud irá delante de ti
y mi gloria te seguirá.

Entonces, si me llamas, yo te responderé;
si gritas pidiendo ayuda, yo te diré:
'Aquí estoy.'
Si haces desaparecer toda opresión,
si no insultas a otros
ni les levantas calumnias,

si te das a ti mismo en servicio
del hambriento,
si ayudas al afligido en su necesidad,
tu luz brillará en la oscuridad,
tus sombras se convertirán en luz
de mediodía.

Yo te guiaré continuamente,
te daré comida abundante en el desierto,
daré fuerza a tu cuerpo
y serás como un jardín bien regado,
como un manantial al que no le falta
el agua.

Tu pueblo reconstruirá las viejas ruinas
y afianzará los cimientos puestos
hace siglos.
Llamarán a tu pueblo
'reparador de muros caídos',
'reconstructor de casa en ruinas'.

"Respeta el sábado;
no te dediques a tus negocios
en mi día santo.
Considera este día como día de alegría,
como día santo del Señor
y digno de honor;
hónralo no dedicándote a tus asuntos,
ni buscando tus intereses
y haciendo negocios.

Si haces esto, encontrarás tu alegría en mí,
y yo te llevaré en triunfo
sobre las alturas del país
y te haré gozar de la herencia
de tu padre Jacob."
El Señor mismo lo ha dicho.

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